“Estanzas de invierno”/ “Winterliche Stanzen”

Estanzas de invierno[1]

Por R.M. Rilke / Traducción de Gerardo Piña


Soportaremos los días fallidos

desde los lindes de la resistencia;

a la defensiva, nuestra mejilla

nunca está lista para el viento intenso.

La noche es fuerte, pero allá a lo lejos

una lámpara débil nos persuade.

Que te consuele: la helada prepara

la tensión futura de tus sentidos.


¿Viviste en su totalidad las rosas

el verano pasado? Siente, piensa:

¿la frescura de las horas al alba,

el paso ligero por los caminos

entretejidos como telarañas?

Cae en ti, emociónate, despierta

el deseo amado y hoy ausente en ti.

Y cuando veas que algo se te ha ido

alégrate: puedes volver a empezar.


Quizás un brillo y vueltas de palomas,

una reminiscencia de ave como

una sospecha a medias, un vistazo

de flores que muchos pasan por alto:

sospecha perfumada ante la noche.

En la Naturaleza, lo divino

todo lo llena. ¿Quién podría crearla

sino un Dios, con toda naturalidad?

Pues quien muy dentro sintiera a Natura

cómo apremia, la vería también

cumplirse satisfecha entre Sus manos.


Sería como el exceso y el granizo:

no esperaría a concebir lo nuevo,

sería como el exceso y el granizo:

no pensaría que algo se le escapa,

sería como el exceso y el granizo

con un anhelo inmenso y superado

y aún se asombraría de aguantar:

el deleite cambiante y poderoso.


[1] Hasta donde sé, este poema no había sido traducido al español (parece que tampoco al inglés ni al francés). La palabra “stanza” en el título original alude a una forma poética italiana que Rilke imita en este poema. La estructura existe en español aunque es poco común. El número de versos por estrofa varía aunque suelen ser ocho endecasílabos. Debido a la enorme concisión que existe en el alemán frente al español, no he podido conservar la rima aunque sí la métrica del poema. También he añadido un par de versos cuando aún sacrificar alguna palabra no era suficiente para dar la idea.

Winterliche Stanzen

Nun sollen wir versagte Tage lange

ertragen in des Widerstandes Rinde;

uns immer wehrend, nimmer an der Wange

das Tiefe fühlend aufgetaner Winde.

Die Nacht ist stark, doch von so fernem Gange,

die schwache Lampe überredet linde.

Lass dichs getrösten: Frost und Harsch bereiten

die Spannung künftiger Empfänglichkeiten.


Hast du denn ganz die Rosen ausempfunden

vergangnen Sommers? Fühle, überlege:

das Ausgeruhte reiner Morgenstunden,

den leichten Gang in spinnverwebte Wege?

Stürze in dich nieder, rüttle, errege

die liebe Lust: sie ist in dich verschwunden.

Und wenn du eins gewahrst, das dir entgangen,

sei froh, es ganz von vorne anzufangen.


Vielleicht ein Glanz von Tauben, welche kreisten,

ein Vogelanklang, halb wie ein Verdacht,

ein Blumenblick (man übersieht die meisten),

ein duftendes Vermuten vor der Nacht.

Natur ist göttlich voll; wer kann sie leisten,

wenn ihn ein Gott nicht so natürlich macht.

Denn wer sie innen, wie sie drängt, empfände,

verhielte sich, erfüllt, in seine Hände.


Verhielte sich wie im Übermaß und Menge

und hoffte nicht noch Neues zu empfangen,

verhielte sich wie Übermaß und Menge

und meinte nicht, es sei ihm was entgangen,

verhielte sich wie Übermaß und Menge

mit maßlos übertroffenem Verlangen

und staunte nur noch, dass er dies ertrüge:

die schwankende, gewaltige Genüge.

“San Salvador”

“San Salvador”[1]

[1] „San Salvador“, from: Peter Bichsel, Eigentlich möchte Frau Blum den Milchmann kennenlernen. 21 Geschichten. © Suhrkamp Verlag Frankfurt am Main 1993. All rights with and controlled through Suhrkamp Verlag Berlin.

de Peter Bichsel
Traducción de Gerardo Piña

(El original está al final de la traducción)

Se había comprado una pluma fuente.

Después de trazar varias veces en una hoja su firma, sus iniciales, su dirección, algunas líneas onduladas y la dirección de sus padres, tomó una hoja nueva, la dobló con cuidado y escribió: “Aquí hace mucho frío para mí”, después añadió: “Me voy a Sudamérica”. Luego se detuvo, enroscó la tapa de la pluma, observó la hoja, vio cómo la tinta se secaba y oscurecía (en la papelería le habían garantizado que al secarse se tornaría negra), después volvió a tomar la pluma y puso Paul, su nombre, con gran amplitud.

Luego se sentó allí.

Más tarde, ordenó los periódicos que estaban sobre la mesa, ojeó la cartelera, pensó en algo, puso el cenicero a un lado, rompió la hoja con las líneas onduladas, vació su pluma y la rellenó. Ya era muy tarde para la función del cine.

El ensayo del coro de la iglesia terminaba a las nueve, Hildegard estaría de vuelta a las nueve y media. La estaba esperando. A toda la música de la radio. Entonces apagó el radio.

Sobre la mesa, en el centro de la mesa, estaba solamente la hoja doblada en la que estaba escrito Paul, su nombre, con una tinta entre negro y azul.

“Aquí hace mucho frío para mí”, decía el texto.

Así que Hildegard volvería a casa a las nueve y media. Ya eran las nueve en punto. Ella leería su mensaje, se asustaría, probablemente no creería en eso de Sudamérica, pero aún así contaría las camisas en la caja, algo debería de suceder. Ella llamaría a “Los leones”.

“Los leones” está cerrado los miércoles.

Ella sonreiría y se desesperaría y se resignaría, tal vez.

Se apartaría el cabello de la cara varias veces, se pasaría el dedo anular de la mano izquierda por ambos lados de la sien y luego se desabrocharía el abrigo lentamente.

Entonces se sentó allí, reflexionando, preguntándose a quién podría escribirle una carta, leyó las instrucciones de la pluma fuente una vez más; decía que había que girarla ligeramente hacia la derecha, leyó también el texto en francés, comparó el texto en inglés con el alemán, miró otra vez su hoja, pensó en palmeras, pensó en Hildegard.

Se sentó allí.

A las nueve y media llegó Hildegard a casa y preguntó: “¿Están dormidos los niños?” Se apartó el cabello de la cara.

San Salvador

Er hatte sich eine Füllfeder gekauft.

Nachdem er mehrmals seine Unterschrift, dann seine Initialen, seine Adresse, einige Wellenlinien, dann die Adresse seiner Eltern auf ein Blatt gezeichnet hatte, nahm er einen neuen Bogen, faltete ihn sorgfältig und schrieb:„Mir ist es hier zu kalt“, dann „ich gehe nach Südamerika“, dann hielt er inne, schraubte die Kappe auf die Feder, betrachtete den Bogen und sah, wie die Tinte eintrocknete und dunkel wurde (in der Papeterie garantierte man, daß sie schwarz werde), dann nahm er seine Feder erneut zur Hand und setzte noch großzügig seinen Namen Paul darunter.

Dann saß er da.

Später räumte er die Zeitungen vom Tisch, überflog dabei die Kinoinserate, dachte an irgend etwas, schob den Aschenbecher beiseite, zerriß den Zettel mit den Wellenlinien, entleerte seine Feder und füllte sie wieder. Für die Kinovorstellung war es jetzt zu spät.

Die Probe des Kirchenchores dauert bis neun Uhr, um halb zehn würde Hildegard zurück sein. Er wartete auf Hildegard. Zu all dem Musik aus dem Radio. Jetzt drehte er das Radio ab.

Auf dem Tisch, mitten auf dem Tisch, lag nun der gefaltete Bogen, darauf stand in blauschwarzer Schrift sein Name Paul.

„Mir ist es hier zu kalt“, stand auch darauf.

Nun würde also Hildegard heimkommen, um halb zehn. Es war jetzt neun Uhr. Sie läse seine Mitteilung, erschräke dabei, glaubte wohl das mit Südamerika nicht, würde dennoch die Hemden im Kasten zählen, etwas müßte ja geschehen sein.

Sie würde in den „Löwen“ telefonieren.

Der „Löwen“ ist mittwochs geschlossen.

Sie würde lächeln und verzweifeln und sich damit abfinden, vielleicht.

Sie würde sich mehrmals die Haare aus dem Gesicht streichen, mit dem Ringfinger der linken Hand beidseitig der Schläfe entlang fahren, dann langsam den Mantel aufknöpfen.

Dann saß er da, überlegte, wem er einen Brief schreiben könnte, las die Gebrauchsanweisung für den Füller noch einmal – leicht nach rechts drehen – las auch den französischen Text, verglich den englischen mit dem deutschen, sah wieder seinen Zettel, dachte an Palmen, dachte an Hildegard.

Saß da.

Und um halb zehn kam Hildegard und fragte:„Schlafen die Kinder?“. Sie strich sich die Haare aus dem Gesicht.

5 poemas de Paul Celan

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1

Der Sand aus den Urnen

Schimmelgrün ist das Haus des Vergessens.

Vor jedem der wehenden Tore blaut dein enthaupteter Spielmann.

Er schlägt dir die Trommel aus Moos und bitterem Schamhaar;

mit schwärender Zehe malt er im Sand deine Braue.

Länger zeichnet er sie als sie war, und das Rot deiner Lippe.

Du füllst hier die Urnen und speisest dein Herz.

1

La arena de las urnas

Verde moho es la casa del olvido.

Tu músico decapitado azulea frente a cada una de las puertas ondeantes.

Toca para ti el tambor de musgo y de amargo vello púbico;

con el dedo del pie lleno de llagas dibuja tu ceja en la arena.

La dibuja más larga de lo que era, y el rojo de tu labio.

Llenas aquí las urnas y alimentas tu corazón.

 

2

Lob der Ferne

Im Quell deiner Augen

leben die Garne der Fischer der Irrsee.

Im Quell deiner Augen

hält das Meer sein Versprechen.

 

Hier werf ich,

ein Herz, das geweilt unter Menschen,

die Kleider von mir und den Glanz eines Schwures:

Schwärzer im Schwarz, bin ich nackter.

Abtrünnig erst bin ich treu.

Ich bin du, wenn ich ich bin.

 

Im Quell deiner Augen

treib ich und träume von Raub.

 

Ein Garn fing ein Garn ein:

wir scheiden umschlungen.

 

Im Quell deiner Augen

erwürgt ein Gehenkter den Strang.

2

Elogio de la distancia

En la fuente de tus ojos

viven las redes de los pescadores del mar del extravío.

En la fuente de tus ojos

mantiene el mar su promesa.

 

Aquí lanzo yo

un corazón que estuvo entre la gente,

mi ropa y el brillo de un juramento:

 

Más negro en la negrura estoy aún más desnudo.

Soy leal solo cuando soy disidente.

Soy tú cuando soy yo.

 

En la fuente de tus ojos

voy a la deriva y sueño con un rapto.

 

Una red atrapó una red:

nos separamos estrechamente abrazados.

 

En la fuente de tus ojos

un ahorcado estrangula la cuerda.

 

3

Corona

Aus der Hand frißt der Herbst mir sein Blatt: wir sind Freunde.

Wir schälen die Zeit aus den Nüssen und lehren sie gehn:

die Zeit kehrt zurück in die Schale.

 

Im Spiegel ist Sonntag,

im Traum wird geschlafen,

der Mund redet wahr.

 

Mein Aug steigt hinab zum Geschlecht der Geliebten:

wir sehen uns an,

wir sagen uns Dunkles,

wir lieben einander wie Mohn und Gedächtnis,

wir schlafen wie Wein in den Muscheln,

wie das Meer im Blutstrahl des Mondes.

 

Wir stehen umschlungen im Fenster, sie sehen uns zu von der Straße:

es ist Zeit, daß man weiß!

Es ist Zeit, daß der Stein sich zu blühen bequemt,

daß der Unrast ein Herz schlägt.

Es ist Zeit, das es Zeit wird.

Es ist Zeit.

3

Corona

El otoño come de mi mano su hoja: somos amigos.

Pelamos el tiempo de las nueces y le enseñamos a partir:

y el tiempo vuelve hacia la cáscara.

 

En el espejo es domingo,

en el sueño alguien duerme,

la boca dice la verdad.

 

Mi mirada desciende hasta el sexo de mi amante:

nos miramos,

nos decimos la oscuridad,

nos amamos como memoria y amapola,

nos dormimos como el vino en las conchas,

como el mar en el rayo de sangre de la luna.

 

Nos quedamos abrazados en la ventana y ellos nos miran desde la calle:

¡ya es tiempo de que se sepa!

ya es tiempo de que la piedra se digne a florecer,

de que a la inquietud le toque un corazón.

Ya es tiempo de que sea tiempo.

 

Ya es tiempo.

 

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4

Todesfuge

Schwarze Milch der Frühe wir trinken sie abends

wir trinken sie mittags und morgens wir trinken sie nachts

wir trinken und trinken

wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng

Ein Mann wohnt im Haus der spielt mit den Schlangen der

schreibt der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete

er schreibt es und tritt vor das Haus und es blitzen die Sterne er pfeift seine Rüden herbei

er pfeift seine Juden hervor läßt schaufeln ein Grab in der Erde

er befiehlt uns spielt nun zum Tanz

 

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts

wir trinken dich morgens und mittags wir trinken dich abends

wir trinken und trinken

Ein Mann wohnt im Haus und spielt mit den Schlangen der schreibt

der schreibt wenn es dunkelt nach Deutschland dein goldenes Haar Margarete

Dein aschenes Haar Sulamith wir schaufeln ein Grab in den Lüften da liegt man nicht eng

 

Er ruft stecht tiefer ins Erdreich ihr einen ihr anderen singet und spielt

er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingts seine Augen sind blau

stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf

 

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts

wir trinken dich morgens und mittags wir trinken dich abends

wir trinken und trinken

ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete

dein aschenes Haar Sulamith er spielt mit den Schlangen

 

Er ruft spielt süßer den Tod der Tod ist ein Meister aus Deutschland

er ruft streicht dunkler die Geigen dann steigt ihr als Rauch in die Luft

dann habt ihr ein Grab in den Wolken da liegt man nicht eng

 

Schwarze Milch der Frühe wir trinken dich nachts

wir trinken dich mittags der Tod ist ein Meister aus Deutschland

wir trinken dich abends und morgens wir trinken und trinken

der Tod ist ein Meister aus Deutschland sein Auge ist blau

er trifft dich mit bleierner Kugel er trifft dich genau

ein Mann wohnt im Haus dein goldenes Haar Margarete

er hetzt seine Rüden auf uns er schenkt uns ein Grab in der Luft

er spielt mit den Schlangen und träumet der Tod ist ein Meister aus Deutschland

 

dein goldenes Haar Margarete

dein aschenes Haar Sulamith

4

Fuga de la muerte

Leche negra de la mañana, la bebemos por la tarde

la bebemos al mediodía y por la mañana, la bebemos en la noche

bebemos y bebemos

cavamos una tumba en el aire para que uno no esté apretado

Un hombre vive en casa, juega con las serpientes escribe

escribe cuando hacia Alemania oscurece tu cabello dorado, Margarete

escribe eso y se sale de la casa y brillan las estrellas él les silba a sus perros para que vengan

él les silba a sus judíos para que salgan los deja cavar una tumba en la tierra

nos ordena que toquemos para bailar

 

Leche negra de la mañana te bebemos por la noche

te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos en la tarde

bebemos y bebemos

Un hombre vive en casa y juega con las serpientes escribe

escribe cuando hacia Alemania oscurece tu cabellos dorados, Margarete

Tu cabello de cenizas Sulamita cavamos una tumba en el aire para que no estés apretada

Él grita ustedes caven más profundo en la tierra y ustedes, los de allá, canten y bailen

él busca el hierro en el cinturón y lo blande sus ojos son azules

ustedes, claven más hondo las palas ustedes, los de allá, toquen música para bailar

 

Leche negra de la mañana, te bebemos por la noche

te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos en la tarde

bebemos y bebemos

Un hombre vive en casa tu cabello dorado Margarete

tu cabello de cenizas Sulamita él juega con las serpientes

 

Grita toquen la música de la muerte con más dulzura la muerte es un maestro de Alemania

Grita toquen los violines con más oscuridad y luego esfúmense como humo en el aire

Entonces tendrán una tumba en las nubes para que no estén apretados

 

Leche negra de la mañana, te bebemos por la noche

te bebemos al mediodía la muerte es un maestro de Alemania

te bebemos por las tardes y por las mañanas bebemos y bebemos

la muerte es un maestro de Alemania su ojo es azul

te atina con una bala de plomo te atina con precisión

un hombre vive en casa tu cabello dorado Margarete

él azuza sus perros contra nosotros él nos regala una tumba en el aire

él juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro de Alemania

 

tu cabello dorado Margarete

tu cabello de cenizas Sulamita

 

 

5

Wer sein Herz

Wer sein Herz aus der Brust reißt zur Nacht, der langt nach der Rose.

Sein ist ihr Blatt und ihr Dorn,

ihm legt sie das Licht auf den Teller,

ihm füllt sie die Gläser mit Hauch,

ihm rauschen die Schatten der Liebe.

 

Wer sein Herz aus der Brust reißt zur Nacht und schleudert es hoch:

der trifft nicht fehl,

der steinigt den Stein,

dem läutet das Blut aus der Uhr,

dem schlägt seine Stunde die Zeit aus der Hand:

er darf spielen mit schöneren Bällen

und reden von dir und von mir.

 

5

Quien el corazón

Quien se arranca el corazón del pecho en la noche, alcanza la rosa.

Suyas son su hoja y espina,

a él le pone la luz sobre el plato,

a él le llena las copas de aliento,

a él se apresuran las sombras del amor.

 

Quien se arranca el corazón del pecho en la noche y lo lanza muy alto:

ese da justo en el blanco,

ese apedrea la piedra,

a ese le suena la sangre en el reloj,

a ese le marca la hora el tiempo de la mano,

a ese se le permite jugar con pelotas más bonitas

y hablar de ti y de mí.

 

Algunas notas sobre “Donde el silencio se bifurca” de Gerardo Piña.

Más Palabrería

Algunas notas sobre “Donde el silencio se bifurca” de Gerardo Piña.

Pobre del cantor que un día la historia
lo borre sin la gloria de haber tocado espinas

Pablo Milanés

Me sorprende la dificultad que encierra describir una novela tan breve y a la vez tan llena de significados en la armonía de sus múltiples estratos. A primera vista encontramos un relato de ciencia ficción borgeano, es decir una historia como salida de la mente de Poe o Lovecraft, narrada en primera persona por un personaje solitario en una situación paranormal, encaminada hacia un final contundente. Pero poco a poco caemos en cuenta de que estamos ante un texto discursivo, meditativo, que tiene una agenda ejecutada sin piedad: el cuestionamiento crítico del escritor y su papel en la sociedad actual reducida a mercado. Sin caer en los engorros que asociamos con la literatura “comprometida”, sin salirse del género de ficción…

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5 poemas de Bertolt Brecht

5 poemas de Bertolt Brecht

5 poemas de Bertolt Brecht

Traducción de Gerardo Piña (publicados con permiso de la editorial Suhrkamp)

I

Alljährlich im September, wenn die Schulzeit beginnt

Stehen in den Vorstädten die Weiber in den Papiergeschäften

Und kaufen die Schulbücher und Schreibhefte für ihre Kinder.

Verzweifelt fischen sie ihre letzten Pfennige

Aus den abgegriffenen Beutelchen, jammernd

Daβ das Wissen so teuer ist. Dabei ahnen sie nicht

Wie schlecht das Wissen ist, das für ihre

Kinder bestimmt wird.

Todos los años, en septiembre, cuando el ciclo escolar empieza,

las mujeres de los arrabales van a las papelerías

y compran los libros de texto y los cuadernos para sus hijos.

Desesperadas pescan sus últimos centavos

en los monederos manoseados, y se quejan de

que el conocimiento sea tan caro. Aunque no sospechan

cuán malo es el conocimiento que está destinado

para sus hijos.

II

Dauerten wir unendlich

So wandelte sich alles

Da wir aber endlich sind

Bleibt vieles beim alten.

Si fuéramos infinitos

todo cambiaría,

pero, ni hablar, somos finitos

y muchas cosas permanecen sin cambio.

III

Und ich dachte immer: die allereinfachsten Worte

Müssen genügen. Wenn ich sage, was ist

Muβ jedem das Herz zerfleischt sein.

Daβ du untergehst, wenn du dich nicht wehrst

Das wirst du doch einsehen.

Y yo siempre pensaba: las palabras más sencillas

deben bastar. Cuando digo lo que es

debería destrozársele a cualquiera el corazón.

Que te hundes si no te defiendes

es algo que bien o mal comprenderás.

IV

Der nützliche ist immer in Gefahr

Allzu viele brauchen ihn.

Wohl ihm, der der Gefahr entrinnt

Nützlich bleibend.

Quien es útil siempre está en peligro

de que muchos, demasiados, lo necesiten.

Dichoso aquel que escapa de ese peligro

y no deja de ser útil.

V

Ihr jungen Leute kommender Zeiten und

Neuer Morgenröten über Städten, die

Noch nicht gebaut sind, auch

Ungeborene ihr, vernehmt

Meine Stimme jetzt, der ich gestorben bin

Und nicht ruhmvoll.

Sondern

Wie ein Bauer, der sein Feld nicht bestellt hat, und

Wie ein Zimmermann, der faul weggelaufen ist

Vom offenen Dachstuhl.

So habe ich

Meine Zeit versäumt, meine Tage verschwendet und nun

Muβ ich euch bitten

All das nicht Gesagte zu sagen

All das nicht Getane zu tun und mich

Schnell zu vergessen, ich bitt euch, damit nicht

Mein schlechtes Beispiel auch euch noch verführe.

Ach, warum saβ ich doch

Am Tisch der Unfruchtbaren, mitessend das Mahl

Das sie nicht bereitet hatten?

Ach, warum mischte ich

Meine besten Worte in ihr

Müβiges Geschwätz? Aber drauβen

Gingen die Unbelehrten

Dürstend nach Belehrung.

Ach, warum

Steigen meine Lieder nicht auf von den Orten, wo

Die Städte genährt werden, dort, wo sie Schiffe bauen, warum

Steigen sie nicht aus den schnell fahrenden

Lokomotiven der Züge wie Rauch, der

Im Himmel zurückbleibt?

Weil meine Rede

Den Nützlichen und Schaffenden

Wie Asche im Mund ist und trunknes Gestammel.

Nicht ein Wort

Weiβ ich für euch, ihr Geschlechter kommender Zeiten

Nicht einen Hinweis mit unsicherem Finger

Könnt ich euch geben, denn wie

Könnte den Weg weisen, der

Ihn nicht gegangen ist!

Also verbleibt mir, der ich mein Leben

So vergaudet habe, nur, euch aufzufordern

Kein Gebot zu achten, das aus unserem

Faulen Maule kommt, und keinen

Rat entgegenzunehmen von denen, die

So versagt haben, sondern

Nur aus euch heraus zu bestimmen, was euch

Gut ist und euch

Hilft, das Land zu bebauen, das wir verfallen lieβen, und

Die wir verpesteten, die Städte

Bewohnbar zu machen.

Ustedes, jóvenes de los tiempos venideros y

del nuevo rojo amanecer sobre las ciudades

que están aún por construirse, también ustedes

que aún no han nacido, escuchen

hoy mi voz, que muero sin gloria.

Más bien,

como un campesino que no ha cultivado sus tierras y

como un carpintero haragán que ha dejado

las tejas del techo a medio poner,

así he desaprovechado

mi tiempo y despilfarrado mis días, y ahora

debo pedirles

que digan todo lo que no se ha dicho,

que hagan todo lo que no se ha hecho, y que

me olviden deprisa, les pido, para que

mi mal ejemplo no los seduzca.

¡Ay! ¿Por qué me senté

a la mesa de los estériles, compartiendo la comida

que no habían preparado?

¡Ay! ¿Por qué mezclé

mis mejores palabras en sus peroratas superfluas? Cuando afuera

iban los indoctos

sedientos de instrucción.

¡Ay!, ¿por qué

mis cantos no provienen de los lugares donde

las ciudades se nutren, allá, donde construyen barcos?, ¿por qué

no descienden de las locomotoras del tren

veloces y viajeras, iguales al humo

que se queda detrás en el cielo?

Pues a los útiles y creadores,

mi plática

les sabe a ceniza en la boca y a tartamudeo de borracho.

Ni una palabra

tengo para ustedes, generaciones de tiempos venideros,

ni una advertencia acompañada de un dedo inseguro

podría darles, pues ¡cómo

podría conocer el camino quien

no lo ha recorrido!

Entonces a mí, que tanto he malgastado

la vida, solo me queda exhortarlos

a no respetar ningún precepto que venga

de nuestros hocicos podridos y

a no recibir

ningún consejo de quienes

así han fracasado, sino solo

a que decidan qué

es bueno para ustedes y qué los puede ayudar

a cultivar la tierra que nosotros abandonamos y

contaminamos; les queda hacer habitables

las ciudades.

Un diálogo entre J.S. Bach y Mozart

En el número de otoño de 2018 de la revista electrónica Quodlibet me publicaron este ensayo sobre la relación entre la música de J.S. Bach y Mozart.

Sin duda, el primer vínculo entre Johann Sebastian Bach y Mozart fue la amistad entre Johann Christian Bach, hijo de J.S., y Mozart. Sin embargo, a diferencia de su padre, J.C. Bach formaba parte de una generación de músicos que eran también empresarios. Esta generación tenía ya otra sensibilidad hacia la música, habíamos pasado del barroco al periodo clásico. Ese mundo religioso del barroco, cuya música mantenía un ethos constante durante sus obras, que tenía un bajo continuo en lugar de una armonía fluctuante y en la que el contrapunto era un sello característico estaba lejos de la música del joven Johann Christian. La música clásica nos ofrecía una melodía acompañada por una serie de arreglos armónicos con variaciones rítmicas y con matices expresivos ya lejanos a la sacralidad de apenas un par de décadas antes.

Me parece que el primer momento en que podemos hablar de un diálogo musical entre J.S. Bach y W.A. Mozart fue un domingo por la mañana de 1782, en Viena. Wolfgang Amadeus Mozart tenía entonces 26 años de edad. A las diez de la mañana debía llegar a una cita con el Baron van Swieten, quien fuera el representante de la corte de Viena en Berlín y ahora era el director de la Biblioteca Real. Mozart llevaba la partitura de una obra que acababa de componer. Ésta sería la primera de unas cuantas en las que Mozart incluiría el contrapunto como el elemento central, es decir, donde se apreciaría la influencia más directa de la música de J.S. Bach. Entre ellas están el final de la sinfonía 41, Júpiter (K. 551), la fantasía para piano en Re menor (K. 397), algunas obras incompletas como la suite en Do mayor (K. 399) y la sonata para piano y violín en La mayor (K.402) así como las sonatas para piano K. 309 y la K. 475. Pero en ninguna de estas obras podemos apreciar mejor la influencia de J.S. Bach en la música de Mozart como en sus Cuartetos para cuerdas Haydn (así llamados por la dedicatoria que Mozart hiciera a su querido maestro y de los que hablaremos poco más adelante).

Esa mañana, van Swieten había invitado a un grupo selecto de músicos. Formando un semicírculo frente a la chimenea de mármol, los cuatro músicos colocaron sus partituras (Mozart tocaría la viola) y comenzaron la interpretación. Primero Mozart tocó una melodía, luego uno de los violines repitió el mismo tema pero una quinta más arriba. Entonces Mozart tocó el final de la melodía con una nota más alta, una que no correspondía a la tonalidad en la que estaban tocando y que producía una sensación de disonancia con respecto a la nota que para entonces estaba interpretando el segundo violín. En cuanto aparecieron las notas siguientes, esa sensación generó una gran expectativa. Esta disonancia sería una de las características más importantes de los cuartetos Haydn.

Al final del tema del segundo violín, Mozart y el segundo violinista siguieron tocando un pequeño dueto en el que cada uno interpretaba la segunda parte del mismo tema hasta que el primer violinista comenzó a tocar en una octava más alta de donde Mozart había comenzado. Al mismo tiempo, Mozart y el segundo violinista siguieron tocando variaciones de este tema que se entremezclaba con el del primer violín, y antes de que éste terminara de tocar el tema correspondiente, el chelista irrumpió con unas notas muy graves, de gran resonancia, y que distaban mucho de un bajo continuo. Una vez que el chelo tocó la última nota del tema inició el desarrollo de la fuga.

El barón le había pedido a Mozart que transcribiera fugas de tres y cuatro voces del libro Clavecín bien temperado de J.S. Bach. La obra que habían interpretado esa mañana era la transcripción de la Fuga no. 5 en Re mayor, del Libro II. Van Swieten había buscado manuscritos de Händel y de J.S. Bach en Berlín, porque sus obras eran prácticamente desconocidas en Viena. En su opinión, nada mejor para los jóvenes compositores que aprender esta música, transcribirla y familiarizarse con ella para crear un auténtico estilo propio. Sin tradición, no hay originalidad, decía van Swieten.

Mozart pasó varios domingos con el barón y sus músicos invitados entre 1782 y 1783 transcribiendo fugas del Clavecín de Bach. Este encuentro con la máxima obra del contrapunto produjo cambios en la concepción estructural de la música en Mozart. Como ya mencionamos, las obras en donde más se nota esta influencia son los Cuartetos para cuerdas Haydn. Estos cuartetos también son conocidos como “Disonantes” por la técnica de contrapunto involucrada en los mismos que, en efecto, genera algunas disonancias.

Cada domingo a las diez en punto voy a casa del barón van Suiten [sic] en donde sólo se toca música de Händel y Bach. Estoy haciendo una colección de las fugas de Bach, tanto de Sebastian como de Emanuel y Friedman [sic] así como de Händel, aunque no tengo tantas de él. ¿Sabes que el ‘Bach inglés’ ha muerto? ¡Qué gran pérdida para el mundo de la música![1]

Esto fue lo que Wolfgang le escribió a Leopold Mozart, su padre, en una carta fechada el 10 de abril de 1782. En una carta de enero 4 de 1783, le cuenta que sigue asistiendo cada domingo con el barón van Swieten y en otra carta, del 6 de diciembre de 1783, Mozart le pide a su padre que por favor le envíe a Viena algunas fugas de Bach desde Salzburgo.

A petición del barón, Mozart transcribió varios preludios y fugas de Bach. Como afirma David Shavin:

En estos preludios, Mozart se ocupaba del desarrollo potencial de lo que ofrece la fuga de acuerdo con lo que Bach tenía en mente. Mozart, al presentar a los otros músicos su hipótesis de cómo funcionaba la mente de Bach en este tipo de composiciones, creó una herramienta poderosa que habría de ayudarle en su propio desarrollo como compositor y, por extensión, de aquéllos allegados a él[2].

Estas transcripciones no pudieron sino revolucionar las ideas estructurales de composición de Mozart concernientes a los cuartetos de cuerda. La base de esta obra de Bach es el contrapunto, el cual es básicamente la inclusión de dos o más melodías simultáneas en lugar de una melodía y su acompañamiento. Estas melodías deben mantener su carácter autónomo al mismo tiempo que conformar una unidad mayor. Al realizar las transcripciones, Mozart tuvo que separar cada una de las voces, estudiarlas como líneas melódicas en sí mismas, analizar cómo dialogaban entre ellas y observar cómo conformaban dicha unidad. Ahora bien, debido al desarrollo de estas voces, a veces éstas entran en conflicto y crean lo que llamamos disonancias; es decir, intervalos musicales que crean una cierta tensión y exigen que ésta se resuelva. Mientras esperamos esta resolución la música genera en el escucha una sorpresa, una ligera incomodidad hasta encontrar la adecuada resolución de la disonancia.

Los Cuartetos Haydn de Mozart tienen ese nombre no sólo por la dedicatoria sino por el reconocimiento de Mozart a la obra que Haydn compuso en 1781, su Op.33; una serie de cuartetos para cuerdas que partían del estudio de las fugas a cuatro voces de Bach. Al principio de cada cuarteto hay un tema que fungirá como propuesta a desarrollarse a lo largo de la obra y cada instrumento llevará su propia manera de desarrollar esa idea. La respuesta de Mozart a esta obra fueron los seis cuartetos llamados Haydn, compuestos de diciembre de 1782 a enero de 1785 (K. 387, 421, 428, 458, 464, 465). En ellos, Mozart utilizó lo que había aprendido de las transcripciones de las fugas de Bach más lo que había aprendido de los cuartetos del propio Haydn y llevó, aún más lejos, la técnica del contrapunto en la estructura de composición de los cuartetos de cuerda. Probablemente estos cuartetos sean el legado más claro que Mozart nos dejó sobre su conocimiento y admiración por la música de J.S. Bach.

Quienes estuvieron presentes aquella mañana de 1782 afirman que el barón van Swieten le dijo a Wolfgang: “Bien, Mozart, realmente has revivido al viejo Johann Sebastian y por ello te quedaré siempre agradecido”. Nosotros también.

[1]Fragmento tomado del libro The Letters of Mozart and His Family, Emily Anderson (ed.), London, Macmillan, 1998 (la traducción es mía).

[2] David Shavin, “Mozart and the American Revolutionary Upsurge”, en Fidelio, Vol. I, Número 4, Invierno, 1992.

William Faulkner (curso en línea de 12 videos)

William Faulkner: un acercamiento a su obra

Duración: 12 sesiones en video de 1.5 hrs cada una.

Costo: $1200.00 MXN o $70.00 USD vía PayPal (incluye material de lectura)

Impartido por Gerardo Piña[1] Autor del libro Estación Faulkner.

Para más informes: gerardo.hpm@gmail.com

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Presentación

La obra de William Faulkner es una de las más complejas y expresivas de la literatura del siglo XX. Su influencia es prácticamente universal. Fue un autor preocupado por una visión crítica de su sociedad y por una exploración estética constante. El conjunto de su obra ejemplifica perfectamente que ética y estética son, a fin de cuentas, una misma cosa.

Objetivo

La complejidad y la extensión de las novelas de este autor norteamericano suelen disuadir hasta a los más entusiastas. Por ello en este curso haremos un ejercicio de crítica literaria para facilitar la aproximación a cada una de las obras abajo enlistadas.

Obras comentadas:

  • El sonido y la furia (1929)
  • Mientras agonizo (1930)
  • Luz en agosto (1932)
  • ¡Absalón! ¡Absalón! (1936)

[1] Gerardo Piña (CDMX, 1975) es licenciado en letras hispánicas por la UNAM y Dr. en literatura inglesa por la University of East Anglia (UK). Da clases de literatura y traducción en la UNAM y de inglés académico en el ITESM. Su publicación más reciente es Donde el silencio se bifurca (Periférica: 2017).