12 variaciones para piano del tema “Estrellita, ¿dónde estás?”, de W.A. Mozart

La forma conocida como variación, o tema y variaciones, es una forma que asociamos con el jazz. Sin embargo, ya era común en la época clásica. Esta forma comienza con un tema o melodía al que le siguen las variaciones musicales sobre ese tema, todas con el mismo formato y duración (el mismo número de compases) que el tema. Cada variación suele alejarse más y más del tema principal, hasta hacerlo casi irreconocible.

En la música de la época llamada clásica (la de Haydn, Mozart y Beethoven), el tema (y, en consecuencia, las variaciones) generalmente toma una de estas formas: aabb (llamada forma binaria: dos secciones, repitiendo cada una) o: aababa (llamada forma binaria redondeada: dos secciones, la a vuelve a “redondear” cada b. Las letras están en minúsculas para denotar el hecho de que son subdivisiones del tema.

La forma habitual para que los compositores instruyan a los músicos a repetir un segmento de música es usar estos signos en lugar de tener que escribir las repeticiones nota por nota. Al comienzo del segmento, el compositor escribe: ∥: y al final, lo mismo. Ejemplo:

aabb a ∥: a: ∥ ∥: b: ∥ y aababa a ∥: a: ∥ ∥: ba: ∥.

La melodía básica (el tema) de la obra que nos ocupa (K. 265 / 300e) de Mozart es una canción francesa llamada “Ah, vous dirai-je, Maman”, que conocemos como “Estrellita, ¿dónde estás?” o en inglés: “Twinkle, Twinkle, Little Star”. Aquí la letra de la versión “original” francesa:

Ah! vous dirai je Maman,

Ah ! vous dirai-je, maman,

Ce qui cause mon tourment?

Depuis que j’ai vu Clitandre,

Me regarder d’un air tendre;

Mon cœur dit à chaque instant

Peut-on vivre sans amant

En español, las melodías quedan de esta manera:

a

Estrellita, ¿dónde estás?

Quiero verte titilar

(se repite)

b

En el cielo y en el mar.

Un diamante de verdad.

La pieza de Mozart comienza con el tema en la mano derecha y su armonía en la izquierda. Hay doce variaciones, la forma en todos los casos sigue siendo la misma: ∥: a: ∥ ∥: ba: ∥, pero en el transcurso de estas variaciones, Mozart crea una serie de complicaciones que obligan al pianista a ejecutar cada variación con mayor rapidez y precisión en cada mano. Hay pasajes más lentos, más sencillos (legato) y otros con golpes marcados (staccato); algunas partes se tocan en tono menor y otras, en mayor; algunas son adornadas y otras, no, etc. Es probable que Mozart compusiera estas variaciones para sus alumnos.

A continuación las características principales de cada variación en el tiempo en que estas son interpretadas (esto variará según la versión que escuchen). Yo les recomiendo escuchar esta de András Schiff:

  • 0’00’’ Tema
  • 0’54’’ 1ª variación: notas rápidas en la mano derecha (notas agudas)
  • 1’47’’ 2ª variación: notas rápidas en la mano izquierda (notas graves)
  • 2’38’’ 3ª variación: tresillos en la mano derecha
  • 3’33’’ 4ª variación: tresillos en la mano izquierda
  • 4’22’’ 5ª variación: ritmos sincopados
  • 5’15’’ 6ª variación acordes en la mano derecha y notas rápidas en la izquierda
  • 6’02’’ 7ª variación: ritmo de marcha triunfal
  • 6’52’’ 8ª variación: tono menor; la melodía hace un canon (una imitación de sí misma) en ambas manos
  • 7’46’’ 9ª variación: melodía imitativa, tono infantil
  • 8’31’’ 10ª variación: más fuerza, más expresividad
  • 9’18’’ 11ª variación: adagio, muy, muy lenta
  • 12’33’’ 12ª variación: primero es rápida en la mano izquierda y luego en ambas manos

La posverdad y su propagación

Reseña del libro Post-Truth. How Bullshit Conquered the World de James Ball

Saber qué es la posverdad es importante, pero saber cuáles son sus consecuencias y cómo combatirla es fundamental. En su libro Post-Truth: How Bullshit Conquered the World (Biteback: 2017), James Ball explora qué es la posverdad a partir de un término interesante y de difícil traducción en este contexto: bullshit. Ball explica que eligió este término porque no basta con hablar de mentiras al difundir información sino de narrativas que confunden a los lectores. el término proviene de un libro de Harry Frankfurt: On Bullshit (2015).

El argumento de Frankfurt, hablando en términos generales, funciona así: para mentir es necesario preocuparse por alguna forma de verdad absoluta o falsedad y cada vez más la vida pública está dirigida por personas a las que eso no les importa mucho, les importa su narrativa […] Alguien que miente y alguien que dice la verdad están jugando en lados opuestos, por así decirlo, en el mismo juego. Cada uno responde a los hechos tal como los entiende, aunque la respuesta de uno está guiada por la autoridad de la verdad, mientras que la respuesta del otro desafía esa autoridad y se niega a satisfacer sus demandas. El bullshitter ignora estas demandas por completo. Él no rechaza la autoridad de la verdad, como lo hace el mentiroso y se opone a ella. No le presta atención en absoluto. En virtud de esto, la mierda [bullshit] es una enemiga de la verdad más grande que las mentiras (110-5)[1].

Ocuparse de difundir una narrativa puede ser acaso más pernicioso que las mentiras precisamente porque a menudo se utilizan medias verdades o datos correctos pero presentados de tal manera que transmiten un mensaje incompleto y tendencioso. En este libro abundan los ejemplos de este mecanismo, principalmente en la construcción de una narrativa que permitió a Donald Trump convertirse en presidente de Estados Unidos y en cómo la campaña del “Leave” llevó al Reino Unido al Brexit (por cierto que Boris Johnson, el actual primer ministro británico, tiene una larga historia de reportar bullshit y fue un actor clave en llevar al Reino Unido al Brexit).

¿Qué podemos hacer para contrarrestar los efectos de estas medias verdades o abiertas mentiras? Lamentablemente, el solo hecho de verificar la información no basta, según Ball. “La verificación de los hechos no será suficiente […] Esto no es para dudar de los beneficios de verificar datos, pero con mucha frecuencia las personas que leen los refutaciones no solo son mucho menos, sino que no tienen nada que ver con las personas que leen la afirmación falsa original” (202). De ahí la necesidad de que los medios de comunicación sean partidarios de algunos principios ideológicos. La prensa nunca ha sido imparcial ni mucho menos objetiva, y hoy debe ser abiertamente partidaria. Como afirma Ball: “No hay nada de malo en los medios de comunicación partidarios: de hecho, cuando el “periodismo desde la nada” puede parecer que tiene atole en las venas, los medios de comunicación partidarios tienen el potencial de conectarse con audiencias que se les escaparían a otros periodistas” (1233).

Aunado a la necesidad de mostrarse partidarios, los medios tienen que enfrentar su verdadero alcance. Ignoro las estadísticas correspondientes a la prensa en lengua española en Iberoamérica, pero estos datos que ofrece Ball nos dan una buena idea de los retos a los que se enfrenta la prensa:

El programa principal de BBC News at Ten llega a 4.5 millones de personas por noche. Los noticieros nocturnos de ABC y CBS llegan a alrededor de 9 millones de espectadores. MailOnline, el sitio web de noticias más grande del mundo, llega a casi 15 millones de usuarios al día. Facebook, por su parte, llega a más de mil millones de usuarios por día, ochenta veces más que el MailOnline (1862)

Esta diferencia de impacto entre la prensa y las redes sociales afecta tremendamente la difusión de bullshit (no así de la información verificada, puesta esta no se propaga ni en velocidad ni en alcance de un modo comparable con el de las mentiras o medias verdades). Aun cuando una información se ha verificado como falsa, no es posible rebatir la imagen que la mentira creó. Debatir en las redes tampoco basta. Afirma David McRaney (citado por Ball): “Nunca se puede ganar un argumento en línea. Cuando empiezas a sacar datos, cifras y enlaces, en realidad estás haciendo que el oponente se sienta como si estuviera más seguro de su posición que antes de comenzar el debate […] El efecto de contraataque los empuja a los dos más profundamente en sus creencias iniciales (2349)”.

Entonces, ¿qué podemos hacer para contrarrestar, al menos parcialmente, la difusión de bullshit? Ball cierra el libro con recomendaciones para los políticos, otras para los propios medios de comunicación y otras más para nosotros, los lectores. Por razones de espacio omito las recomendaciones para los políticos y los medios y enumero las que Ball dirige hacia nosotros:

  • Lee puntos de vista distintos al tuyo con la intención de entender qué los motiva.
  • No reacciones de manera inmediata: incluso con solo unos segundos, el pensamiento nos permite hacer varias evaluaciones rápidas. ¿Cuál es la fuente de la información? ¿Es de un importante medio de noticias? ¿Un político renombrado? ¿Una cuenta anónima? ¿Podemos verificar el reclamo que se ha hecho? Si estamos a punto de compartir una captura de pantalla, ¿parece creíble?, ¿realmente diría eso la persona en cuestión? Si tenemos dudas podemos buscar información rápidamente en Google y descubrir qué está sucediendo. Detenernos incluso por unos pocos segundos nos hace mucho menos propensos a compartir bullshit.
  • Hay que tratar con escepticismo las narrativas con las que estamos de acuerdo, no solo con las que no lo estamos.
  • Trata de no sucumbir a teorías de la conspiración (3491-3503).

El libro de Ball ofrece información valiosa que abona a reflexionar sobre cómo podemos retomar el diálogo en lugar de enfrascarnos en discusiones inútiles que, sobre todo, contribuyen a la difusión de mentiras y manipulaciones.


[1] James Ball, Post-Truth: How Bullshit Conquered the World (Biteback: 2017), edición electrónica. La traducción de todas las citas tomadas del libro es mía.

Gerardo Piña (PhD)

I am a writer, teacher and translator (English-Spanish-English) with sixteen years of experience. I write, teach, translate, edit and do style correction. I have published and translated more than a dozen fiction books. I have a PhD in English Literature (UEA) and a BA in Hispanic Language and Literature (UNAM).


Recent translations:

As a literary translator I have worked for the Autonomous Metropolitan University, Siglo XXI Editores, Editorial Aguilar and Santillana, among others.

Some of the most recent books that I have translated into Spanish are:

 Ursula Dubosarsky, The golden day, Santillana, 2017.
 Kelly Barnhill, The girl who drank the moon, Santillana, 2017.
 Andrew Lang (comp.) The red book of the fairies, UAM, 2015.

My most recent published books (as author)

Donde el silencio se bifurca (novel) (2018: Periférica)

Estación Faulkner (2014: auieo / ditoria)

Profesioneller Übersetzer Deutsch-Spanisch

Gerardo Piña (PhD) ist ein professioneller Übersetzer (Englisch oder Deutsch-Spanisch und Spanisch-Englisch) mit mehr als 16 Jahren Erfahrung. Er ist spezialisiert auf Literaturübersetzung und im Bereich der Sozialwissenschaften. Er hat Hispanistik in UNAM studiert und er hat einen Doktortitel in Anglistik von der University of East Anglia (UK). Hier finden Sie die neuesten Titel, die er als Übersetzer veröffentlicht hat.

Warum man von Deutschen ins Spanisch Texten übersetzen?

Wenn die Informationen Ihres elektronischen Portals, Blogs, akademischen Artikels oder eines für Sie wichtigen Textes auf Englisch und Spanisch sind, werden diese Inhalte in den beiden weltweit vorherrschenden Sprachen ausgedrückt.

Laut dem Cervantes-Institut gibt es mehr als 500 Millionen spanischsprachige Menschen, die nach der Anzahl der Sprecher die zweite Sprache der Welt sind, und die zweite Sprache der internationalen Kommunikation.

Was unterscheidet mich von anderen Übersetzern?

  • Ich bin nicht nur Muttersprachler der spanischen Sprache, sondern auch habe ich Hispanistik studiert.
  • Ich habe 16 Jahre Erfahrung als Übersetzer sowohl im privaten als auch im öffentlichen Sektor.
  • Ich lehre literarische Übersetzung.

Übersetzungsraten:

Englisch ins Spanisch: €0.05 pro Wort

Spanisch ins Englisch: € 0.08 pro Wort

Deutsch ins Spanisch: € 0.93 pro Wort

Möchten Sie ein Übersetzungsangebot für Ihren Text? Bitte schiken Sie mir ein E-Mail: gerardo.hpm@gmail.com

Lesen Sie hier meine Übersetzung einiger Gedichte von Bertolt Brecht
Lesen Sie hier meine Übersetzung eine Geschichte von Peter Bichsel

“San Salvador”

“San Salvador”[1]

[1] „San Salvador“, from: Peter Bichsel, Eigentlich möchte Frau Blum den Milchmann kennenlernen. 21 Geschichten. © Suhrkamp Verlag Frankfurt am Main 1993. All rights with and controlled through Suhrkamp Verlag Berlin.

de Peter Bichsel
Traducción de Gerardo Piña

(El original está al final de la traducción)

Se había comprado una pluma fuente.

Después de trazar varias veces en una hoja su firma, sus iniciales, su dirección, algunas líneas onduladas y la dirección de sus padres, tomó una hoja nueva, la dobló con cuidado y escribió: “Aquí hace mucho frío para mí”, después añadió: “Me voy a Sudamérica”. Luego se detuvo, enroscó la tapa de la pluma, observó la hoja, vio cómo la tinta se secaba y oscurecía (en la papelería le habían garantizado que al secarse se tornaría negra), después volvió a tomar la pluma y puso Paul, su nombre, con gran amplitud.

Luego se sentó allí.

Más tarde, ordenó los periódicos que estaban sobre la mesa, ojeó la cartelera, pensó en algo, puso el cenicero a un lado, rompió la hoja con las líneas onduladas, vació su pluma y la rellenó. Ya era muy tarde para la función del cine.

El ensayo del coro de la iglesia terminaba a las nueve, Hildegard estaría de vuelta a las nueve y media. La estaba esperando. A toda la música de la radio. Entonces apagó el radio.

Sobre la mesa, en el centro de la mesa, estaba solamente la hoja doblada en la que estaba escrito Paul, su nombre, con una tinta entre negro y azul.

“Aquí hace mucho frío para mí”, decía el texto.

Así que Hildegard volvería a casa a las nueve y media. Ya eran las nueve en punto. Ella leería su mensaje, se asustaría, probablemente no creería en eso de Sudamérica, pero aún así contaría las camisas en la caja, algo debería de suceder. Ella llamaría a “Los leones”.

“Los leones” está cerrado los miércoles.

Ella sonreiría y se desesperaría y se resignaría, tal vez.

Se apartaría el cabello de la cara varias veces, se pasaría el dedo anular de la mano izquierda por ambos lados de la sien y luego se desabrocharía el abrigo lentamente.

Entonces se sentó allí, reflexionando, preguntándose a quién podría escribirle una carta, leyó las instrucciones de la pluma fuente una vez más; decía que había que girarla ligeramente hacia la derecha, leyó también el texto en francés, comparó el texto en inglés con el alemán, miró otra vez su hoja, pensó en palmeras, pensó en Hildegard.

Se sentó allí.

A las nueve y media llegó Hildegard a casa y preguntó: “¿Están dormidos los niños?” Se apartó el cabello de la cara.

San Salvador

Er hatte sich eine Füllfeder gekauft.

Nachdem er mehrmals seine Unterschrift, dann seine Initialen, seine Adresse, einige Wellenlinien, dann die Adresse seiner Eltern auf ein Blatt gezeichnet hatte, nahm er einen neuen Bogen, faltete ihn sorgfältig und schrieb:„Mir ist es hier zu kalt“, dann „ich gehe nach Südamerika“, dann hielt er inne, schraubte die Kappe auf die Feder, betrachtete den Bogen und sah, wie die Tinte eintrocknete und dunkel wurde (in der Papeterie garantierte man, daß sie schwarz werde), dann nahm er seine Feder erneut zur Hand und setzte noch großzügig seinen Namen Paul darunter.

Dann saß er da.

Später räumte er die Zeitungen vom Tisch, überflog dabei die Kinoinserate, dachte an irgend etwas, schob den Aschenbecher beiseite, zerriß den Zettel mit den Wellenlinien, entleerte seine Feder und füllte sie wieder. Für die Kinovorstellung war es jetzt zu spät.

Die Probe des Kirchenchores dauert bis neun Uhr, um halb zehn würde Hildegard zurück sein. Er wartete auf Hildegard. Zu all dem Musik aus dem Radio. Jetzt drehte er das Radio ab.

Auf dem Tisch, mitten auf dem Tisch, lag nun der gefaltete Bogen, darauf stand in blauschwarzer Schrift sein Name Paul.

„Mir ist es hier zu kalt“, stand auch darauf.

Nun würde also Hildegard heimkommen, um halb zehn. Es war jetzt neun Uhr. Sie läse seine Mitteilung, erschräke dabei, glaubte wohl das mit Südamerika nicht, würde dennoch die Hemden im Kasten zählen, etwas müßte ja geschehen sein.

Sie würde in den „Löwen“ telefonieren.

Der „Löwen“ ist mittwochs geschlossen.

Sie würde lächeln und verzweifeln und sich damit abfinden, vielleicht.

Sie würde sich mehrmals die Haare aus dem Gesicht streichen, mit dem Ringfinger der linken Hand beidseitig der Schläfe entlang fahren, dann langsam den Mantel aufknöpfen.

Dann saß er da, überlegte, wem er einen Brief schreiben könnte, las die Gebrauchsanweisung für den Füller noch einmal – leicht nach rechts drehen – las auch den französischen Text, verglich den englischen mit dem deutschen, sah wieder seinen Zettel, dachte an Palmen, dachte an Hildegard.

Saß da.

Und um halb zehn kam Hildegard und fragte:„Schlafen die Kinder?“. Sie strich sich die Haare aus dem Gesicht.