“Trabajos de mierda” de David Graeber

Esta vez quiero recomendarles el libro Trabajos de mierda del autor David Graeber. Publicado en 2018 por la editorial Ariel y traducido al español por Iván Barbeitos. El título es engañoso. Al leerlo uno piensa, con toda probabilidad, en su propio trabajo. Después en los empleos de algunos conocidos y, al final de un rápido recorrido mental de trabajos que consideramos de mierda, uno se reencuentra con el suyo y no lo ve tan mal. Luego viene otra pregunta: ¿de cuáles trabajos hablará el libro? Y es que el propio Graeber fue el catalizador de un grupo de personas cuyos trabajos tienen algo en común: no sirven para nada. Los trabajos de mierda, en la definición de Graeber son aquellos que podrían desaparecer y nadie los echaría de menos. Más aún: son trabajos absolutamente innecesarios incluso desde la perspectiva de quienes los realizan. Si piensas que con tu trabajo no colaboras al desarrollo de la sociedad, muy probablemente estás en el mismo caso de casi el 40% de las personas de clase media o clase alta de occidente. Es de sorprender que, en efecto, el 37% de los entrevistados por la agencia YouGov en Reino Unido respondieron que sus trabajos no benefician a la sociedad.

Uno de los primeros casos de este tipo de trabajos es el de un alemán que trabaja para el ejército; forma parte de la logística. Si un oficial X va a cambiarse de oficina, a la oficina del fondo del pasillo, por ejemplo, ese oficial debe llenar una solicitud. Una vez que esta ha sido debidamente llena e ingresada, puede proceder con su cambio de oficina. Hasta ahí todo suena como algo burocrático y enfadoso, pero poco más. Lo que hace este trabajo de mierda, en voz de quien lo realiza, es que él es quien se encarga de recibir la solicitud, después debe acudir a las oficinas en cuestión que están a 80 o 100 kilómetros de distancia, remover la computadora y demás neceseres de la oficina A a la oficina B y volver a la propia que está, como ya dije, a varios kilómetros de ahí.

Graeber decidió escribir este libro a partir del éxito rotundo e inesperado de un artículo con el mismo título y que fue publicado en la revista Strike!

En este artículo, Graeber esbozó el problema de los trabajos de mierda de un modo general, pero después de recibir múltiples correos electrónicos, mensajes y llamadas de personas que deseaban compartir sus experiencias en trabajos de este tipo, Graeber decidió analizar con mayor profundidad el asunto. Reflexiona sobre el papel que el trabajo, en términos generales, juega en nuestra vida cotidiana; sus implicaciones morales, por ejemplo. En uno de los mejores momentos del libro, Graeber rastrea de dónde proviene esta asociación del trabajo duro con una ética superior. La respuesta está vinculada, como era de esperarse, a la visión judeocristiana del trabajo como castigo de redención. Tiene su origen en una visión patriarcal de la sociedad, en donde los trabajos se dividen cada vez más en aquellos que se consideran importantes (los que hace el hombre) vs los que ni siquiera se consideran trabajos (i.e. los trabajos típicos que hace la mujer) de acuerdo con esta lógica.

Aquí pueden leer una entrevista en español a David Graeber acerca de este libro.

Graeber también se cuestiona por lo aparentemente extraño que resulta que quienes tienen trabajos donde no hay nada o muy poco qué hacer, y que además son bien remunerados, se sientan tan mal por tenerlos. Las implicaciones psicológicas de tener un trabajo que uno siente que no debería existir son más complejas de lo que pensamos. Que esta situación traiga más depresión que alegría es algo que sorprende hasta a los mismos dueños de dichos trabajos.

Otro ángulo revelador del análisis que hace Graeber es el reflexionar sobre lo extraño que es ser un empleado al que se le paga por tiempo y no por producción o resultados de su trabajo. Es decir, algo que a todos nos parece perfectamente normal: te pago tanto la hora o tanto por jornadas semanales o mensuales de tantas horas es, en realidad, una práctica muy reciente en la historia de la humanidad y está vinculada con la historia de la esclavitud. Hasta hace apenas un siglo o poco más se estableció esta idea de que alguien puede comprar nuestro tiempo y, en consecuencia, que el distraerse o descansar en horas de trabajo implique un robo para el contratista.

Quizás el único reparo que le pongo a este libro es el exceso de ejemplos que utiliza el autor para ilustrar un tipo específico de trabajo de mierda. Creo que con leer el primer ejemplo de cada capítulo es suficiente. Trabajos de mierda es un libro para pensar el sistema laboral que hemos creado y ofrece algunas ventanas hacia cómo podríamos mejorarlo.

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